El barco pesquero Maguro, rebautizado por su tripulación como “Granma 2.0”, arribó este martes 24 de marzo al puerto de La Habana, Cuba, con ayuda humanitaria tras completar una travesía de cinco días desde Puerto Progreso, Yucatán.
La nave, considerada insignia de la Flotilla Nuestra América, recorrió aproximadamente 370 millas náutica, llegando con tres días de retraso debido a fuertes vientos, corrientes adversas y fallas mecánicas intermitentes, incluyendo el sobrecalentamiento del motor.
A bordo viajaban 32 personas provenientes de once países, quienes impulsan la misión solidaria en rechazo al embargo económico impuesto por Estados Unidos desde 1962, que se encrudeció debido a las sanciones anunciadas por el presidente Donald Trump contra quienes envíen petróleo a la isla.
El cargamento incluye alrededor de 30 toneladas de alimentos, medicamentos y productos de higiene, así como 73 paneles solares destinados a mitigar la crisis energética que enfrenta la isla. Esta acción forma parte de un esfuerzo mayor, denominado Convoy Nuestra América, que busca trasladar un total de 50 toneladas de ayuda mediante envíos aéreos y marítimos; parte de estos insumos llegó la semana pasada por vía aérea desde Europa y Estados Unidos.
Durante su arribo, los activistas subieron al techo de la embarcación en un gesto simbólico, evocando al histórico yate “Granma” utilizado por el grupo liderado por Fidel Castro en 1956. En los próximos días se espera la llegada de otras dos embarcaciones que forman parte de la flotilla, mientras que un grupo adicional de barcos más pequeños partió desde Isla Mujeres tras retrasos ocasionados por condiciones climáticas.
La iniciativa, respaldada por la activista sueca Greta Thunberg, ha generado posturas encontradas. Mientras sectores afines al Gobierno cubano la celebran como un acto de solidaridad internacional, grupos opositores cuestionan que se condene el embargo sin señalar problemas internos en la isla. No obstante, ambos coinciden en la necesidad urgente de asistencia humanitaria para la población.
Thiago Ávila, coordinador del esfuerzo, afirmó que la llegada de la flotilla envía un mensaje de esperanza tanto al pueblo cubano como al palestino, destacando la importancia de la visibilidad internacional para la seguridad de la misión.
Como medida de protección, el Maguro fue escoltado por un buque de la Armada de México hasta el límite de aguas territoriales cubanas. Además, se prevé la posible llegada de un barco de apoyo logístico mexicano, lo que representaría el cuarto envío de ayuda del Gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum, reafirmando el respaldo de México a Cuba.