El cofundador de Microsoft, Bill Gates, lanzó una nueva advertencia sobre el avance acelerado de la Inteligencia Artificial y señaló que el mundo todavía no está preparado para enfrentar las consecuencias que puede traer esta tecnología.
Gates sostuvo que la Inteligencia Artificial puede convertirse en una herramienta capaz de reducir desigualdades y mejorar la vida de millones de personas, pero también podría convertirse en una fuente de nuevas injusticias si no se toman medidas para controlar sus efectos.
En una publicación, Gates identificó tres de los principales riesgos que plantea el avance de la IA.
El primero es la pérdida permanente de empleos. Advirtió que la Inteligencia Artificial no solamente podría sustituir puestos de oficina, sino que, conforme avance la robótica, también podría afectar trabajos manuales.
A diferencia de otras transformaciones tecnológicas, Gates considera que esta transición podría avanzar a una velocidad mucho mayor. Por ello, planteó que algunos empleos deberían mantenerse exclusivamente para personas, especialmente aquellos en los que son indispensables la empatía, el contacto humano y la capacidad de tomar decisiones sensibles, como ocurre en algunas áreas de la salud y la educación.
El segundo riesgo está relacionado con el impacto de la IA en las relaciones humanas y en el desarrollo de las nuevas generaciones. El empresario advirtió que una dependencia excesiva de estos sistemas podría afectar el pensamiento crítico y hacer que algunas personas sustituyan parte de sus relaciones humanas por interacciones con sistemas digitales.
El tercer desafío es la falta de regulación. Gates cuestionó la capacidad de los gobiernos para responder al rápido avance tecnológico y consideró que actualmente no existe un plan suficiente para enfrentar sus posibles consecuencias.
Por ello, propuso una mayor coordinación internacional para establecer reglas comunes, entre ellas está crear impuestos sobre el uso de robots y sistemas de IA, con el objetivo de reducir el incentivo económico para sustituir trabajadores y obtener recursos que permitan apoyar a las personas afectadas por la automatización.
Bill Gates también pidió establecer mecanismos internacionales para supervisar los riesgos más graves de esta tecnología, incluidos posibles usos maliciosos en materia de ciberseguridad. Incluso planteó una mayor cooperación entre potencias como Estados Unidos y China para establecer reglas similares a los acuerdos internacionales utilizados para controlar otros riesgos globales.
Sin embargo, el empresario no plantea detener el desarrollo de la Inteligencia Artificial, pues reconoce su potencial para transformar sectores como la salud, la educación y otras áreas, pero insiste en que su avance debe estar acompañado de regulación y de medidas para evitar que los beneficios queden concentrados en unos cuantos.
“La Inteligencia Artificial podría convertirse en el mayor igualador jamás inventado, pero también en la peor fuente de injusticia”, sentenció.