La Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) confirmó la intención de crear una filial comercial FIFA Forward Enterprise (FFE), que tendrá una valoración inicial de 20 mil millones de dólares y que concentrará parte de los negocios vinculados con los principales torneos del organismo.
El proyecto busca separar la gestión comercial de competencias como los Mundiales masculino y femenino y el Mundial de Clubes, para operarla mediante una entidad independiente enfocada en generar nuevos ingresos.
Como parte de la estrategia, FIFA contempla vender hasta 20% de FFE a inversionistas externos, con el objetivo de recaudar hasta 4,200 millones de dólares.
El organismo conservaría el control de las competencias, las reglas y las decisiones deportivas, pero abriría por primera vez la puerta a capital privado en una parte de la explotación comercial de sus torneos.
La propuesta deberá ser sometida a las estructuras de gobierno de FIFA y a sus 211 federaciones miembro hacia finales de 2026.
Cómo funciona actualmente el dinero de FIFA
La FIFA está constituida en Suiza como una entidad sin fines de lucro. Esto no significa que no pueda generar miles de millones de dólares, sino que sus recursos deben destinarse al cumplimiento de sus objetivos y no repartirse entre accionistas como dividendos.
Actualmente, el organismo es el encargado de comercializar sus principales activos. Sus ingresos provienen, entre otros conceptos, de los derechos de transmisión, marketing y patrocinios, licencias, hospitalidad y venta de boletos.
Para 2026, FIFA presupuestó ingresos por 8 ,911 millones de dólares. De esa cantidad, 3,925 millones corresponden a derechos de transmisión, 1,786 millones a derechos de marketing y 3,017 millones a hospitalidad y venta de boletos.
Pero con FFE el modelo cambiaría. La FIFA transferiría a la nueva filial parte de los derechos y activos comerciales relacionados con sus torneos. Posteriormente, vendería una participación minoritaria y no controladora a inversionistas privados.
En otras palabras, no se vendería la FIFA ni el control del Mundial. Lo que entraría parcialmente a manos privadas sería el negocio comercial asociado con sus competencias: derechos de medios, patrocinios, licencias, boletaje y otras actividades comerciales. FIFA mantendría el control deportivo y regulatorio.
Entre los actores financieros involucrados aparece J.P. Morgan, que trabaja como estructurador financiero, mientras que Thrive Eternal, fondo de inversión vinculado con Joshua Kushner, figura entre los potenciales inversionistas.
Reacciones al anuncio de la FIFA
La iniciativa ya provocó críticas, principalmente de la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA) y de sectores del futbol europeo, que acusan a FIFA de avanzar hacia una mayor comercialización del deporte.
Los críticos advierten que la entrada de capital privado podría generar presión para ampliar el número de partidos y torneos, modificar calendarios e incluso impulsar cambios en el formato de las competencias para elevar los rendimientos financieros. Además, la UEFA cuestionó la falta de transparencia alrededor de la operación.
El proyecto llega después de los ingresos récord generados alrededor del Mundial 2026 organizado en México, Estados Unidos y Canadá. La FIFA prevé que el ciclo 2023-2026 supere los 15 mil millones de dólares en ingresos.
La organización sostiene que el nuevo esquema permitiría aprovechar mejor el valor comercial de sus torneos y canalizar más recursos hacia el desarrollo del futbol.
Actualmente, el programa FIFA Forward entrega hasta 8 millones de dólares por ciclo a cada una de sus 211 asociaciones miembro. Con el nuevo esquema, FIFA plantea elevar progresivamente ese apoyo hasta 24 millones de dólares por ciclo en los próximos años.
Así, FIFA busca convertir el enorme valor comercial de sus competencias en una nueva fuente de capital, pero también abre un debate sobre los límites de la inversión privada en el futbol