El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, instó a Estados Unidos a garantizar que sus políticas migratorias y prácticas de aplicación de la ley respeten la dignidad humana y los derechos al debido proceso, al denunciar un trato deshumanizador y perjudicial a migrantes y refugiados.
Türk aseguró que personas migrantes están siendo vigiladas y detenidas en diversos espacios públicos y privados. “Las personas están siendo vigiladas y detenidas, a veces violentamente, incluyendo hospitales, iglesias, mezquitas, juzgados, mercados, escuelas e incluso dentro de sus propios hogares, a menudo únicamente bajo sospecha de ser migrantes indocumentados. Los niños faltan a las citas escolares y pediátricas por miedo a no volver a ver a sus padres”, señaló.
Asimismo, alertó sobre represalias contra quienes protestan pacíficamente. “Quienes se atreven a alzar la voz o protestar pacíficamente contra las redadas migratorias brutales son vilipendiados y amenazados por las autoridades, y en ocasiones son sometidos a violencia arbitraria.”
El jefe de Derechos Humanos de la ONU expresó su preocupación por el trato generalizado hacia estas poblaciones. “Estoy asombrado por el abuso y denigración ya habituales de migrantes y refugiados”, dijo Türk. “¿Dónde está la preocupación por su dignidad y nuestra humanidad común?”
De acuerdo con el Alto Comisionado, varias políticas migratorias actualmente implementadas por las autoridades estadounidenses están derivando en arrestos y detenciones arbitrarios e ilegales, así como en decisiones erróneas de expulsión, muchas de ellas sin evaluaciones individualizadas suficientes.
“Los Estados tienen la autoridad para establecer sus políticas migratorias nacionales, pero esto debe llevarse a cabo de pleno acuerdo con la ley. Cumplir con el debido proceso es crucial para la legalidad y legitimidad de cualquier política. Si no se siguen estos principios, se erosionará más ampliamente la confianza pública, disminuirá la certeza jurídica, debilitará la legitimidad institucional y violará los derechos de los individuos”, afirmó Türk.
El Alto Comisionado reconoció el trabajo de funcionarios públicos, legisladores, jueces, autoridades estatales y locales, así como de organizaciones comunitarias, clérigos, abogados, defensores y ciudadanos en Estados Unidos que promueven la dignidad, la equidad y la rendición de cuentas en el trato a las personas migrantes.
Türk también manifestó su preocupación por el uso de narrativas dañinas y deshumanizadoras. “La historia de Estados Unidos ha sido profundamente marcada por las contribuciones que los migrantes, de todas partes del mundo, han hecho y siguen haciendo. Demonizar colectivamente a migrantes y refugiados como criminales, amenazas o cargas para la sociedad —basándose en su origen, nacionalidad o estatus migratorio— es inhumano, incorrecto y va en contra del propio tejido y los cimientos de la nación”, sostuvo.
En ese contexto, hizo un llamado directo a los líderes del país: “Hago un llamamiento a los líderes de todos los niveles en EE. UU. para que detengan el uso de tácticas de chivos expiatorios que buscan distraer y dividir, y que aumentan la exposición de migrantes y refugiados a hostilidad y abuso xenófobos.”
Türk deploró además el uso de operativos de gran escala por parte de agentes migratorios, en los que se ha empleado fuerza que calificó como innecesaria o desproporcionada. “Según el derecho internacional, el uso intencionado de la fuerza letal solo es permisible como medida de último recurso contra un individuo que representa una amenaza inminente para la vida”, recordó.
El Alto Comisionado subrayó que muchas personas detenidas carecen de acceso oportuno a asesoría legal y a mecanismos efectivos para impugnar su detención o expulsión. Añadió que numerosas detenciones y deportaciones se realizan sin considerar la unidad familiar, exponiendo especialmente a los niños a riesgos graves y duraderos.
“Hago un llamamiento a la Administración para que ponga fin a las prácticas que están destrozando a las familias”, enfatizó.
También solicitó una investigación independiente y transparente sobre el aumento de muertes bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Según datos citados por Türk, el año pasado se reportaron al menos 30 muertes, y otras seis se han registrado en lo que va del presente año.
Finalmente, advirtió sobre deportaciones apresuradas, incluso a países con los que las personas no tienen vínculos, sin evaluar adecuadamente riesgos de tortura o daños irreparables, y recordó la obligación de Estados Unidos de cumplir con el derecho internacional.
“Estados Unidos tiene la obligación de cumplir con el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho internacional de refugiados. La aplicación de la ley migratoria debe siempre respetar el debido proceso, la protección frente a detenciones arbitrarias, el principio de no devolución, la igualdad y la no discriminación, y la protección de la familia”, concluyó.