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  • 06 Jan 2023
  • 07:01
  • SPR Informa 6 min

Ovidio Detenido

Ovidio Detenido

Por Jenaro Villamil Rodríguez

Conocido como El Ratón o El Gato Negro, con apenas 32 años, Ovidio Guzmán López provocó en 2019 el mayor bochorno para las fuerzas federales, militares y civiles, en el famoso Culiacanazo:  la revuelta urbana de su cártel para generar violencia, ingobernabilidad y miedo en la capital de Sinaloa, logrando su liberación tras ser detenido. 

El presidente Andrés Manuel López Obrador asumió el costo político de decidir la liberación de Ovidio Guzmán en aquel operativo fallido “para evitar un mayor derramamiento de sangre”. El criterio de garantizar un bien mayor (la vida y la estabilidad de miles de civiles) se impuso sobre la “alta letalidad” de los operativos de la era calderonista.

Los medios críticos y sus comentaristas, casi al unísono, se lanzaron como hienas hambrientas para cuestionar la liberación de Ovidio como una “prueba contundente” de la complicidad entre el gobierno de la Cuarta Transformación y el Cártel de Sinaloa. Otros afirmaron que ese episodio demostraba que la estrategia de “abrazos, no balazos”, no funcionaba. Clamaban una especie de “mátalos en caliente”. Los más moderados concedieron que el Culiacanazo fue resultado de una falla en la inteligencia del operativo y una “filtración” surgida desde adentro de los cuerpos responsables de aquella operación.

No sólo el Culiacanazo sirvió para acusar a la actual administración de “afín” al Cártel de Sinaloa. Para los generadores de falsas conspiraciones y alianzas “en lo en lo oscurito”, López Obrador se “atrevió a saludar” a la mamá del Chapo Guzmán, abuela de Ovidio, en Badiraguato, en algunas de sus primeras giras a esta zona. 

“¡Ahí está la prueba de la complicidad!”, han reiterado, una y otra vez, para demostrar que éste es un “narco-gobierno”, tesis de periodistas que alguna vez tuvieron alguna credibilidad en sus investigaciones sobre los cárteles de la droga.

¿Por qué no la escupió, la ignoró, le gritó “fuera de aquí, Satanás” o mínimo mandó a detenerla? Así han argumentado los hipócritas “jilgueros” de Felipe Calderón en redes sociales y medios impresos y electrónicos. Hipócritas porque acusan a López Obrador, sin pruebas reales que no sólo sean conjeturas, de hacer justo lo mismo que hizo Felipe Calderón con El Chapo, vía Genaro García Luna, el impune policía transexenal, que será enjuiciado en los próximos días en Estados Unidos por narco-corrupción. Sus propios aliados de la DEA lo abanadonaron.

Lo de Ovidio en el Culiacanazo se volvió un símbolo. Ominoso. Incómodo. Generador de una legión de inferencias,.

Por esto, es más importante lo ocurrido hoy: por antecedentes, por contexto y por semiótica en la relación siempre conflictiva entre el gobierno y el crimen organizado.

Ovidio detenido este 5 de enero de 2023 demostró, al menos, 4 cosas:

1.- El trabajo de inteligencia coordinado sí funciona cuando la información no se “filtra”, cuando no están involucrados los agentes de la DEA (recuérdese el criminal episodio del abatimiento de Beltrán Leyva, exhibido en fotos e imágenes crueles, sin pudor). La soberanía  en la toma de decisiones también cuenta en este tipo de operativos de alto impacto.

2.- El operativo fue quirúrgico y con señuelos. Lo atraparon temprano en Jesús María, comunidad cercana a Culiacán. En la madrugada. No le dieron tiempo de reaccionar. Y provocaron rumores y confusión para permitir una detención vía aérea: mandaron a los grupos de choque del cártel a los aeropuertos civiles de Mazatán, Culiacán y Los Mochis, mientras Ovidio ya era trasladado en una aeronave militar a la Ciudad de México.

Fue un operativo aéreo, combinado con protección y señuelos en tierra, pero nunca trasladaron a Ovidio por ninguna carretera. Lo abdujeron por el aire y lo trasladaron de la FGR hasta el penal de máxima seguridad del Altiplano.

3.- En contraste con el desastre que se mantiene en Ciudad Juárez, donde los policías federales, estatales y municipales, al protegonizar una sangrienta fuga del Cereso 3 el sábado 31 de diciembre, y querer provocar otro “Jueves Negro”. 

El mismo día de la detención de Ovidio cayó abatido El Neto, uno de los protagonistas de tanta violencia irracional de esta banda de Los Mexicles, mercenarios de la muerte en una ciudad tan castigada como Ciudad Juárez por la disputa entre el Cártel de Sinaloa y los restos del Cártel de Juárez.

4.- También confirmó que se puede realizar una detención de alto impacto sin ensangrentar una ciudad o un estado. A pesar de todos los hechos vandálicos y de violencia urbana que se generaron en Culiacán, la ciudad regresará a su normalidad. No impusieron el “narco-terror”, como en otras ocasiones. 

Esta parte de desactivación de las células de violencia es muy importante en el acompañamiento de este operativo.

 

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