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  • 22 Dec 2022
  • 10:12
  • SPR Informa 6 min

La ilusión de las redes sociales

La ilusión de las redes sociales

Por Ana María Aparicio

Estamos viviendo una era tecnológica donde las redes sociales juegan un papel fundamental en nuestras vidas. Seguramente te has percatado que el tiempo que le dedicas podría en ocasiones haber aumentado, puesto que cada vez el ingenio tecnológico trabaja para darte lo que estás “buscando”, o al menos, la apariencia de ello. Por ejemplo, desde principios de diciembre se viralizó y volvió tendencia Lensa, entre las aplicaciones de Inteligencia Artificial, que hacen de tus fotos una bella imagen de ti mismo, con un tinte artístico fascinante que te transporta a otras dimensiones y que además da la apariencia de ser una pintura, como si se tratase de una verdadera obra de arte. La tentación de verte a ti mismo embellecido y de no quedarte atrás en la tendencia del universo virtual es grande. Más aun cuando tus amigos, familiares, celebridades y personas de la vida pública la publicitan compartiendo sus propias bellas imágenes. Más aún cuando se te ponen enfrente, a un clic de distancia, las herramientas para hacer tu Avatar, esa imagen ideal que creas de ti mismo para que te represente.  

Más allá de hablar de los miles de millones de dólares que obtuvo la App por obtener tu valiosa información de mercado, que se volvió la más descargada a principios de diciembre, que le das acceso a tu información móvil, que a cambio de tus 20 fotos ayudas a que la Inteligencia Artificial entrene su eficacia con tus rasgos particulares, y que sin leer las letras chiquitas, en el momento en que publicas las imágenes en redes sociales, cedes los totales derechos del derivado de tu imagen, dando licencia irrevocable para que las mismas sean usadas como publicidad. Más allá de eso y sin ningún tipo de carga moralizante, conviene preguntarnos ¿hacia dónde vamos? ¿O hacia dónde va nuestra inercia en esta nueva vida que se abre al multiverso? ¿O quizás, hacia dónde nos están induciendo?

Las redes sociales en general cumplen una función importante muy específica, que es la de comunicación -y su propia ilusión-. Comunicar a las personas entre sí y comunicar para informar. Vivimos en una sociedad donde por las propias condiciones sociales de sobrevivencia y enajenación, nos encontramos en situación de aislamiento. Cada vez la estructura social se debilita en el sentido en que hay menos condiciones que propician el hacer comunidad verdaderamente. Pero nuestra naturaleza humana es social. Por lo que entrar en contacto con los otros es una verdadera necesidad. A esta necesidad profunda, la anestesia la ilusión que nos hacen sentir las redes sociales. Paradójicamente, gracias a ellas podemos mantenernos en contacto con muchísimas personas, sin importar la lejanía física; y en sentido positivo hay que saber tomar las herramientas que nos proporciona. Sin embargo, nuestra necesidad profunda de socialización y contacto humano no termina por ser satisfecha. Es posible que entre más insatisfechos estemos con nuestra propia realidad material, más grande será la necesidad de habitar ese universo irreal, esa ficción, que sosiegue nuestro malestar.  

Por consiguiente, ha resultado ser el espacio virtual perfecto para adoctrinar las mentes que confluimos allí. Otra de sus funciones es justamente esta, la del control de la masa y su manipulación. El universo subliminal juega con los sentidos en función de obtener un mejor manejo de la información que se recaba de tu persona. Hay una maquinaria detrás que, obtiene y analiza cada like que das, e incluso contabiliza el tiempo que dedicas a cada uno de los contenidos. El mundo de la virtualidad es muy inmediato. Las tendencias cambian de una semana a la otra, de un día a otro y hasta de un momento a otro. El bombardeo de información cambia de aspecto a cada clic, la exigencia de contenido y consumo va a un tiempo tan acelerado que reclama seas consumidor de tiempo completo. Un mundo de posibilidades se ha abierto en esa realidad alterna donde cada vez más, vamos construyendo un sitio aparentemente “propio”.  Pero si ya has visto el documental de El dilema de las Redes Sociales de Netflix, estarás por enterado del interés que hay detrás de la maquinaria que monetiza el tiempo de vida que dedicas a ellas. Y es que con premeditación y alevosía están trabajando para que no salgas de ellas, las técnicas efectivas para generarte una insaciable adicción. 

La ilusión, por definición, es un engaño a los sentidos. Mientras momentáneamente vivimos el ensueño de los likes y followers como probable muestra de aceptación social que adormece los vacíos existenciales, nacientes de la impotencia real de una verdadera compenetración con los otros, de una auténtica socialización. La maquinaria tecnológica avanza a gran velocidad para que el alma, mente, cuerpo y pensamiento, queden succionados. La atención constante, siempre a la expectativa, de ese mundo paralelo que mantendrá tu curiosidad, para que cada vez te ocupes menos del mundo real y objetivo (que requiere de todos para ser transformado).  

Esta vida ilusoria necesita ser cuestionada y resulta indispensable replantearse una y otra vez, ¿hacia dónde estamos caminando como especie?, ¿Cuánto tiempo se le es arrebatado al libre pensamiento, a la creatividad y al regocijo en esos mal llamados tiempos “no productivos” o “tiempos muertos”, en los que ahora con urgencia y adicción, consultamos redes sociales? Es preciso cuestionar la información que allí recibimos y ser cada vez más críticos de nuestro propio consumo.  ¿O cuéntame tú qué piensas?