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  • hace 5 días
  • 22:09
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Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas

Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas

Por Carlos Arredondo .

 Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas,

de pronto, cambiaron todas las preguntas.

Mario Benedetti

Para ejecutar la política, primero debe darse una serie de condiciones en las cuales se exponga al escrutinio público alguna situación con la cual se va a generar la necesidad.  En el caso de nuestro país, a lo largo de los últimos 35 años, se ha impuesto un régimen donde los políticos obedecían —algunos aún lo hacen— a los señores del dinero. Esto generó que las agendas públicas, esas con las cuales se atienden las necesidades, fueran impuestas bajo las necesidades, o mejor dicho, las directrices de quienes se dieron cuenta que además de manejar los grandes negocios en el país también debían manejar la agenda pública y el ejercicio del poder institucional.

Me refiero a quienes impusieron un régimen económico , ese que le dio privilegio al amasamiento de grandes riquezas en unas cuantas manos, pero, ¿a base de qué? Es para todos sabido que los gobiernos neoliberales buscaron privatizar todo en el país, casi lográndolo por completo, incluso la educación. Los anteriores gobiernos permitieron un desgaste sin medida de todos los sectores educativos, y aunque parezca película, fomentaron que se pervirtieran todos los procesos de selección en las universidades públicas, de educación básico, media y superior; esto con la finalidad de poder hacer con ellos, lo mismo que con todas las entidades del estado.

Si bien, la educación no era el gran negocio que dejaría las sumas de dinero como lo haría la privatización de ferrocarriles, o en tiempos modernos el de Petróleos Mexicanos, el permitir que actores externos tomaran las riendas de la educación en el país; orientaría y generaría una masa popular alienada hacia lo que los dueños del dinero necesitaban. Y no, no hablo solo de una mano de obra barata,  si no de personas capaces de poder leer, de poder escribir, de poder sumar y restar, de ser capaces de resolver problemas técnicos, pero a su vez, buscaron y buscan aún, generar personas capaces de pasar por encima de sus iguales, fomentan la poca ética y moral, o retorcidamente lo que ellos llaman “ética, moral y buenas costumbres”, que no es otra cosa más que la sumisión ante el patrón, donde quienes vayan a la escuela, pasen un tiempo contenidos y adiestrados a no cuestionar, a no sentir empatía y a no crear comunidad —para esto último, abono la pandemia—, esas son las generaciones que nos hemos formado en las últimas décadas, y con lo cual, podemos percatar con las pruebas internacionales que en México, los modelos educativos, y la infraestructura educativa, no está orientada para otra cosa.

Hoy por hoy, con el retorno a las clases presenciales en todos los niveles, atravesamos un complejo dilema donde estamos por cursar un proceso hacia un nuevo modelo educativo que busca contrarrestar ese proceso deformador del que hablaba renglones arriba, un modelo más humano y humanista, un modelo que  pone en el centro de todo a las y los estudiantes, y que de manera transversal, busca ejecutar una masa curricular para que nuestras niñas, niños y adolescentes encuentren las bases para convertir  este mundo en algo diferente, al menos para sentar las bases para otras generaciones.

No, no digo que la nuestra — generación— o cercanas a esta, se encuentre todo perdido, sin embargo, basta observar un poco y preguntar otro tanto a personas mayores y darse cuenta, lo mucho que ha cambiado el mundo, nuestro mundo. Solo para darnos una idea, es importante el revisar las prioridades que este mundo neoliberal genera en las generaciones del 2000 a la fecha, como el empleado defiende al patrón aún y cuando lo exploten y le paguen miserias, como incluso, se ha generado una actitud degenerada y clasista sobre quienes deben estudiar y quiénes no ¿Cómo fue que pasamos de una sociedad que quería estudiar para progresar? ¿A una que hoy  exige pagos para poder aspirar a estudiar?  Dicen los mayores, “se aportaba en la medida de lo posible para mejorar, pero a nadie se obligaba” hoy se le segrega a quien no puede o no aporta. Se hacen juicios a priori, y se toman medidas sin la necesaria investigación, la educación no estaba y aún no está siendo para todas y todos.

Es de resaltar que en el caso Sinaloa el Gobierno Rubén Rocha en su Secretaría de Educación, Graciela Domínguez, con recursos del propio Estado, están buscando dotar de condiciones a un sinfín de escuelas que fueron abandonadas y fueron dejándose al desgaste por anteriores administraciones. En una campaña que busca dotar de una mejor infraestructura y por ingresar a un nuevo plan de estudios como la nueva escuela mexicana, se está buscando dejar en el pasado eso que hicieron los gobiernos neoliberales  que hoy están festejando y capitalizando, esos que estuvieron al frente de las instituciones públicas como “mexicanos primero”, que además de culpar a quienes llegan de los problemas que hoy se tienen, por que dicho sea de paso, no existe recurso que alcance en el corto plazo para solucionar los vicios, la corrupción y las malas prácticas que generaron.

Por ejemplo, recordaran ustedes hace unas semanas escribíamos sobre las sociedades de padres de familia, que para nadie es sorpresa que en algunas escuelas están por encima de la administración gubernamental, aún cuando estén normadas por esta, pero no solo las malas prácticas son las que resaltan en estas organizaciones viciadas por los procesos. Los garbanzos de a libra también existen en estos casos, y quiero reconocer que, sin muchas de las organizaciones de padres de familia de muchas escuelas, sin duda no podría darse el regreso a clases, organizaciones que hacen hasta lo imposible por crear los puentes y las respuestas, a las necesidades y que sin duda, es necesario que reciban más apoyo del que tienen.

Por ende, debemos replantearnos muchas de las preguntas, quienes hoy gobiernan deben cambiar las preguntas que se hacían, y los que gobernaban deben replantearse lo que hicieron y replantear las preguntas que lanzan, pues es claro que en algo se está fallando. Hoy no existe esa oposición que la izquierda fue, hoy no se tienen más que reclamos de unos poderosos que nunca han sabido ser oposición y hoy se meten a charcos, regalan pintura a escuelas o hacen críticas al gobierno pero que no golpeen lo suficiente como para que los puedan dejar fuera de un posible puesto. Por esto es que no avanzamos, los poderosos y sus empleados buscan cómo instalarse estratégicamente para recuperar el poder, en este punto ya no importa la ideología, importe la ejecución del poder.

 

¡Hasta siempre!