Al menos 20 personas murieron y alrededor de 70 resultaron heridas tras la detonación de un artefacto explosivo que impactó un tren que transportaba personal militar en Pakistán, en un ataque que ha generado condena nacional e internacional y mantiene en alerta a las autoridades de seguridad.
El hecho ocurrió la mañana de este 24 de mayo en la estación Chaman Phatak, ubicada en la ciudad de Quetta, capital de la provincia suroccidental de Balochistán, una región históricamente marcada por episodios de violencia insurgente y tensiones separatistas.
Un oficial de la policía de Quetta, Hameed Ali Shah, informó a la agencia EFE que el saldo preliminar es de 29 personas fallecidas y 102 heridas, y añadió que las autoridades aún trabajan para determinar la naturaleza exacta de la explosión.
De acuerdo con funcionarios ferroviarios citados por medios internacionales, la explosión provocó el descarrilamiento de al menos tres vagones y de la locomotora, mientras que otros dos coches quedaron volcados tras el impacto. El tren, que realizaba un servicio de traslado principalmente para personal de seguridad y sus familias, se encontraba en tránsito hacia distintos destinos con motivo del periodo festivo del Eid.
Testigos presenciales describieron una explosión de gran intensidad que se escuchó a varios kilómetros a la redonda. Habitantes de la zona señalaron que el estallido rompió ventanas en viviendas cercanas y generó pánico entre los residentes, muchos de los cuales despertaron abruptamente por la onda expansiva.
Imágenes difundidas por agencias internacionales como Reuters muestran escenas de destrucción severa: vagones completamente calcinados, estructuras ferroviarias dañadas y vehículos cercanos afectados por el fuego y la presión de la explosión.
De acuerdo con testimonios recopilados por la BBC, algunos residentes indicaron que el tren iba en movimiento cuando ocurrió la detonación, mientras que otros señalaron la posible participación de un vehículo cargado con explosivos que habría impactado directamente contra el convoy, aunque esta versión no ha sido confirmada oficialmente.
El grupo separatista Balochistan Liberation Army (BLA) reivindicó la autoría del ataque, asegurando que se trató de una operación suicida dirigida contra objetivos militares. Sin embargo, las autoridades paquistaníes no han validado esta declaración y mantienen abiertas varias líneas de investigación.
El primer ministro Shehbaz Sharif condenó el atentado y aseguró que “estos actos cobardes de terrorismo no pueden debilitar la determinación del pueblo de Pakistán”, al tiempo que expresó solidaridad con las víctimas y sus familias. El gobierno regional declaró estado de emergencia en hospitales cercanos para atender a los heridos.
Equipos de rescate y fuerzas de seguridad continuaron trabajando en la zona durante horas posteriores a la explosión, mientras se realizaban labores de búsqueda entre los restos de los vagones para descartar la presencia de más víctimas.
La tragedia se suma a una serie de ataques registrados en los últimos años en Balochistán, una provincia estratégica por su ubicación y recursos naturales, pero también una de las más inestables del país debido a la actividad de grupos insurgentes que operan en la región.
Las autoridades advirtieron que el número de fallecidos podría aumentar conforme avanzan las investigaciones y se recupera información desde el lugar del ataque, mientras la población permanece en estado de alerta ante posibles nuevos incidentes en la zona.